Étude 1 sur 2 · L'appréciation contradictoire du peuple

  1. Étude 1 : L'appréciation contradictoire du peuple
  2. Étude 2 : Le Messie Jésus est la lumière du monde
  • La apreciación contradictoria del pueblo

    En el último día de la fiesta de Sucot en Jerusalén (octubre del año 32), Jesús proclama ser fuente de agua viva. La multitud se divide: unos lo reconocen como el Mesías, otros rechazan lo evidente. Los guardias enviados para arrestarlo desobedecen, impresionados por sus palabras. Nicodemo defiende un juicio justo, mientras que los fariseos presentan argumentos frágiles. La oposición de las autoridades religiosas se vuelve fanática, y la muerte de Jesús pasa a ser su único objetivo.

    Juan 7.40-53 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta.Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?Así que había disensión entre la gente acerca de él.Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?¿Ha creído en él alguno de los príncipes, ó de los Fariseos?Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.Díceles Nicodemo (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos):¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.Y fuése cada uno á su casa.
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  • El Mesías Jesús es la luz del mundo

    Durante la fiesta de Sucot en Jerusalén, Jesús se proclama «luz del mundo» (Juan 8.12-58), inscribiéndose en el simbolismo de las grandes iluminaciones del Templo. Va revelando progresivamente su identidad divina a través de debates con los fariseos, que culminan con la fórmula «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad. Creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.

    Juan 8.12 (Reina-Valera 1909) :
    Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
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